Este libro recoge un conjunto de experiencias realizadas por docentes a partir de un Taller sobre Evaluación en el Aula, realizado en Buenos Aires a lo largo del año 2018, basado en los enfoques sobre evaluación planteados en nuestro libro anterior “¿Cómo Mejorar la Evaluación en el Aula?”. El propósito es mostrar cómo el análisis de las evaluaciones puede servir como punto de partida para una mejora de las propuestas pedagógicas.


Los capítulos principales, de autoría de los docentes participantes, muestran cómo se transforman progresivamente sus consignas iniciales de evaluación. Asimismo, ilustran los impactos de las mismas en sus estudiantes y comunidades:


• Las familias [en condición de alta vulnerabilidad] permanecieron en la sala por casi 40 minutos, interesados por cada pareja de estudiantes que estaba exponiendo. Al finalizar recibimos elogios, abrazos y hasta lágrimas por parte de las familias, que estaban emocionadas por ver a los jóvenes comprometidos con problemáticas tan cercanas a la comunidad. De nuestra parte, gran emoción de ver a los jóvenes “educadores” de su propia comunidad...


• Las clases adquirieron un dinamismo que no habíamos vivido antes. Los estudiantes asumieron la organización y conducción de esta etapa dejándonos a las docentes en un rol de consultoras y espectadoras. Es grandioso cuando se observa cómo el proceso de aprendizaje se va abriendo camino por sí solo, a cargo de los intereses y expectativas de los alumnos... Me generó una sensación de disfrute que pocas veces había experimentado en mis cortos años de docencia...


• Están más motivados y entusiasmados y han asumido mayor responsabilidad en la realización de su trabajo. Uno de ellos me comentó “hicimos una autoevaluación ya que notamos que nos faltan algunas cosas y queremos hacer una nueva entrega”. Es gratificante ver cómo los estudiantes se “adueñan” de su propio proceso de aprendizaje y cómo les interesa avanzar y superarse...


• Antes pensaba que la evaluación formativa tenía que ver con hacer una devolución “correcta” de las notas obtenidas. También creía que con estas valoraciones el alumno ya se estaba formando. Ahora me doy cuenta que las rúbricas son importantes para que el alumno pueda auto-evaluarse y ser responsable de su propio proceso de aprendizaje. Además se minimiza la discrecionalidad. Este era un tema que me inquietaba bastante en lo personal. ¿Cómo se puede evitar que “tener un mal día” impacte en la tarea de evaluación que estamos haciendo?

Transformando las Prácticas de Evaluación a través del Trabajo Colaborativo

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$U740,00Precio
  • Pedro Ravela, Magdalena Cardoner y otros

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